martes, 21 de noviembre de 2017

ESTA ES MI HISTORIA

He conocido gente  que  no se arrepiente de nada. Han tomado las  decisiones  que fuesen, y no siempre en conciencia, pero no asumen su culpa. 

"¿Culpa?"  , piensan,  " pasó y ya está".

Soy incapaz de  vivir así. Uno  ha metido  la pata  muchas veces, y pide perdón por ello. Fui infiel, y  pido perdón. Mentí, y pido  perdón. Robé, y pido perdón. Fui vanidoso  y pido perdón. Engañé, y pido perdón. 

Huyo de  las frases hechas  que  parecen extraídas de  calendarios  que chorrean autoestima barata.

Estamos   rodeados de buenas noticias. Tú eres una buena noticia. Cada mañana es una buena noticia.  Cada sonrisa es  una buena noticia.Todo lo  que nos rodea es una buena noticia.

Sentirse perdonado, perdonar, ¡qué felicidad! . Me pasa  con frecuencia verme asaltado de repente por la felicidad y  eso me distrae de otras cosas. Tal vez por eso no soy  muy listo y vivo demasiado esos presentes tan alegres.

Estos días  que ando con un perdigonazo en el ala, muy cerca del corazón , me he hecho el propósito de hacer  sólo lo que ame. No es fácil. Si solo vivo de hacer lo que amo, ahora mismo me desprendería de  esto, y de  aquello, y de lo de más allá...¡no es fácil!

Pero, bueno, en eso estoy , primero, encontrar algo que valga la pena en cualquier ser humano, y segundo, encontrar belleza en cualquier rincón que mire. Y lo conseguiré. ¡Claro que sí!

Mientras tú dormías,  el Señor preparó las maravillas de este día: el sol que estalla en tu ventana, la mandarina  que comprarás dentro de unos días y te desayunarás , la naranja  que brilla en el árbol, el amor redondo que es ese corazón anónimo  que  vas a servir en tu  trabajo.

Si todo es nuevo, ¿por qué no serlo tú también?. ¿Por qué te envenenas pensando  que si  me quieren así o asá?. ¿Por qué nos complicamos  tanto la vida?


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AQUÍ, UNA GRACIETA


lunes, 20 de noviembre de 2017

OTRAS LUCES

En el tren. 

Hay en el interior    de las personas  otras luces además de las que sentimos, vemos. . ¿ A qué me refiero ? No lo sé explicar  muy bien. Es más una intuición . Esas luces guardan silencio la mayor parte del tiempo. De repente aparecen en la pupila enamorada, o en la chispa divertida del iris. Parece como que  el ángel de esa persona se asomara a vernos.

Ríe una niña entrando en la estación de  La Floresta . Con esa misma alegría , tan contagiosa, penetra la luz de la mañana , merodea por el vagón de un modo alado  , busca, descubre el amor escondido  de una anciana que dormita bajo un silencio acogedor. Esa luz que ha  entrado con la sonrisa de la niña  atrae hacia ella a la  señora  y juega con ella   sin que se percate.

A eso me refiero.

Esa luz nueva  la acogo. No le digo nada a nadie porque pensarían que estoy muy mal. Tal vez lo estoy. ¿Qué importa?.  Acoger es un deseo de enamorado. Dejar hacer. Quiéreme como si no hubiese mañana.

¡Luz!.: me la bebo a chorros.

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ESTÁS INVITADO A PASAR POR AQUÍ.

domingo, 19 de noviembre de 2017

ROMPIENDO PREJUICIOS

Cuando busco la verdad sólo encontraré una verdad a medias, inabarcable. Fragmentos, haces de espigas que pueden ser contadas, y nombradas, pero el vínculo que las une es tan misterioso e invisible como el amor.

Y cuando busco la verdad tampoco quiero entenderla del todo, ni siquiera sé si es bueno decir a los demás todo lo que uno sabe, ni repetírmelo a mi mismo.

Son raras las personas cuya alma es capaz de vivir sin peligro todo lo que su corazón puede abarcar y comprender.

A veces me contengo para no decir lo que sé, o apuntar lo que adivino, por no escandalizar. Por ejemplo: ¿qué parte de mentiras e ilusión hay en el amor?, ¿hasta que punto se  confunden el rostro y la mascara?.

Hay gente que sólo puede ver la luz a través de las gafas negras de sus prejuicios, y si les arrancas esos cristales de sopetón, la luz deslumbrante del día, en lugar de iluminarlos, los cegará. Cerrarán los ojos.

O sea, que no arreglas nada.

Cuando piensas que destruyes un prejuicio, no sabes si estás rompiendo los barrotes de la jaula que retiene al pájaro prisionero, o estás destrozando el cascarón que protege el leve esbozo de sus alas.

Escucho mientras  escribo  la  entrada el  tema "Say something"...es domingo...un buen  día para  atender...

Di algo, 
estoy perdiendo la fe en ti ,me rindo.
Seré el hombre de tu vida,
si quieres que lo sea.
A cualquier sitio, te hubiera seguido,
di algo,
estoy perdiendo la fe en ti .
Y yo, yo me siento tan pequeño,
no lo entendía,
no sé nada de nada.
Y me tropezaré y me caeré,
todavía estoy aprendiendo a amar,
estoy solo empezando a gatear.
Di algo, 
estoy perdiendo la fe en ti.
Lo siento por no poder llegar hasta ti,
a cualquier sitio, te hubiera seguido,
di algo,
estoy perdiendo la fe en ti.
Y me tragaré mi orgullo,
tú eres a la que quiero,
y estoy diciendo adiós.
Di algo, 
estoy perdiendo la fe en ti.
Lo siento por no poder llegar hasta ti,
a cualquier sitio, te hubiera seguido,
di algo,
estoy perdiendo la fe en ti.
Di algo...

sábado, 18 de noviembre de 2017

EL CIBERLEÑADOR

No hay cuentos infantiles sin  que medie el terror como  atmósfera  . Los protagonistas son niños que  corren el peligro de perderse, de ser raptados, maltratados o devorados por alguna bruja, un ogro, un gigante, un hada  mala.

Recuerdo a mi  padre en Bielsa  , alrededor de la mesa camilla,  retarnos a ir de noche  a una curva lejana y muy cerrada de la carretera a Espierba donde, decía, había dejado un billete de mil pesetas.

Para ir allí había que cruzar  un bosque. Ese  el espacio más fértil para la imaginación. Daba miedo internarse en la oscuridad . Imaginabas todo tipo de seres vivos, hostiles y amigables. Sobre todo, el típico   leñador tronado que te sale  en el camino y te corta en pedazos.

El bosque era una línea oscura entre el terror y la fantasía. En el lugar donde una niña  había sido violada brotaba un manantial. 

Hoy ese  bosque  se llama Internet. Allí pululan enanitos sonrientes, elfos con mirada de  buenas personas, hadas madrinas con varita de estrellas. Pero también la más sucia perversión.

El Gato con botas es un pederasta que  consume porno duro. El laberinto donde se perdieron Hansel y Gretel es una red lúbrica   que  expele vaharadas de  sexo tórrido por todo el teclado. Pulgarcito ya no deja tiradas miguitas por el camino para reencontrar el camino de regreso a casa:  ha decidido quedarse el sábado en casa y su mami está muy contenta porque le  cree a salvo de los señores que ofrecen caramelos a los niños en  el parque.

Mamá  no sabe que Pulgarcito  adolescente en la soledad de su habitación    comienza a adentrarse en el bosque de Internet con la tableta, y  en ese bosque hay  agazapado un leñador de labios húmedos y mirada terrible, dispuesto a despedazarlo a cachitos.   

Puede que, de repente, a altas horas de la noche se vea con terror a sí mismo masturbándose  de forma obscena en la pantalla. ¿Quién le  hizo esa instantánea ? 

Unos segundos después, debajo de  su imagen aparece un mensaje de amor que le manda un desconocido. 

Así comienza el ciberleñador a comerse a Pulgarcito.



viernes, 17 de noviembre de 2017

EL TRIGO Y LA CIZAÑA

Solo una mínima parte de toda la belleza y sabiduría que se ha creado desde el fondo de los siglos en este planeta ha llegado hasta nosotros, pero el resto de ese inmenso caudal no ha desaparecido. ¿Dónde está?: han fecundado a su manera, y es posible que  estén muy cerca de ti.

Las poesías  que escribió un chaval de la Grecia  clásica y que  se perdieron.  Las melodías que compusieron todos los pastores soplando un flautín y que se llevó el viento. Las danzas populares que no han llegado a nosotros.. Las oraciones  a unos dioses que desconocemos  por gente que habitaba en lo más  lejano del  la Amazonia. Los  escritos que se pudrieron en papiros, o los que se quemaron  por  la intolerancia.

Las partituras que destruyó con su mano Bach porque no le encajaba a su inspiración. Los cuentos incompletos de Cervantes.  Los cuentos narrados de viva voz sobre la  hoguera de una chimenea. . Las cartas de un discípulo de Jesús que fue preso y devorado por unos asaltadores en Asia Menor. .  

Todo eso no se ha  perdido. Esas poesías, canciones, bailes, están  volando alrededor nuestro.. O son   abono de la tierra que pisas. , y las que se hundieron en un barco , y esconden mapas de tesoros escondidos , están en el fondo del mismo mar que te baña.

Las cosas perdidas buscan a su dueño.

También han sido infinitos los crímenes que han quedado sin castigo, como los  que asaltaron al pobre hombre que bajaba de Jericó y lo dejaron desnudo al sol. O las doncellas que fueron violadas y hoy  mana una fuente en ese lugar.  Todos los ríos de sangre que se han evaporado y nadie tiene noticia de ellos. Los gritos de dolor que surcan los cielos de  Este a Oeste, y que Jesús recoge en su último  suspiro.Dolor anónimo, injusto, el de  los inocentes.

Es inmensa la bóveda de los asesinos  impunes. Existen hazañas  de corrupción y  miseria  que nunca fueron contadas. Obispos  y fundadores que escaparon vivos del juicio de la Historia y que hoy veneramos como santos.

 Vicios y perversiones que nadie  confesó. 

Respiramos gracia y pecado, belleza y  fealdad, El trigo  y la cizaña: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?

El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.

 Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.


jueves, 16 de noviembre de 2017

LA VIDA EN UN COCOTERO

La  vida es un cocotero.

Me explico.  Al parecer, en una isla del sur poblada por unas tribus muy primitivas, cuando llega noche vieja  se celebraba una fiesta muy singular para conmemorar el nuevo año.

 Al son de los tambores y los bailes cadenciosos de muchachas que mueven con estilo sus caderas ,con guirnaldas que cubren sus pechos ,  los jóvenes elegían a los más viejos de la aldea. Los subían  en lo alto de los cocoteros y los dejaban allá arriba advirtiéndoles  que se agarraran bien a las palmas reales. 

A  nosotros   el Miércoles de ceniza, un sacerdote  nos recuerda de donde venimos, y a donde vamos: del polvo, y al polvo.  Todo sea  escrito sin segundas intenciones.

A esta gente se lo recuerdan de otra manera; encaramándolos a un cocotero.

Para esos ancianos era su última oportunidad de merecer aún la vida. Entre cánticos rituales la ceremonia consistía en que los jóvenes comenzaban a mover con fuerza  los troncos con violencia  ciclópea . Metáfora perfecta: como cocos de agua ya demasiado maduros algunos viejos caían al suelo y la tribu los daba por muertos. Eso sí, seguían cantando y danzando, aloha, aloha.

Si no morían por el golpe, los finiquitaban  con la máxima atención  mediante potingues y ungüentos con otra ceremonia  para que dejaran paso a la vida que venía detrás. 

Pero había algunos ancianos  que conseguían superar la prueba agarrándose muy fuerte a las palmas . Después de  horas agitando el cocotero, y balancearse como un tentetieso bajaban del cocotero en medio de aplausos y lograban vivir hasta el próximo fin de año . Eran   muy respetados. 

Es posible  que nos parezca  una atrocidad de costumbre. Incluso que hay  que ser  muy hijo de puta para subir a tu propio abuelo allá arriba. Sin embargo, no hay viejo que no pueda vivir un año más ni joven que no pueda morir al día siguiente. 

Me gustaría  saber  cuantos jóvenes han  fallecido mientras dormían a la sombra de un cocotero por  la  caída de un coco en la cabeza. O  haciendo el amor con AlohaAloha. 

Moraleja: para vivir la primera condición es amar la vida y, seas joven o viejo, tener como principal proyecto no morirte. 

Otra moraleja ; a partir de cierta edad agárrate  fuerte  cocotero, que hay mucho cabrón suelto.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

UNA BIOGRAFÍA


Cuando nacemos sólo se dice de nosotros la estatura y el peso: “fíjate qué majete, tres kilos y cincuenta centímetros”. Con eso basta. Ni siquiera, con frecuencia, se sabe el nombre. 

Luego nuestra biografía se complica, se adorna, se acorteza, se enriquece, se empobrece, se enreda…y tenemos nombre y apellidos, y nos pasan cosas. Y nos sucede más o menos lo mismo a todos: que nos enamoramos, que nos desenamoramos, que tenemos amigos y los perdemos, que necesitamos dinero para comer, vivir, comprar cosas, nos ponemos enfermos, nos reímos y nos enfadamos. 

Y muchos se han iniciado en las cosas de la vida por primera vez en su biografía de la misma manera, como si fuese ritos tribales antiguos que se repiten generación tras generación. 

Unos son más felices que otros, pero a todos nos pasan más o menos las mismas cosas. 

Al morir, curiosamente, ya no se nos identifica con la estatura y el peso. No se dice “ oye, se ha muerto Suso”…”¿Suso, el que...?”. “Correcto, ése mismo: murió con 1,83 cm y 80kilos”. 

Pero al morir tampoco se dice mucho más de nosotros. Todo queda en nuestro nombre y dos apellidos, un paréntesis con nuestra fecha de nacimiento, un guión, y nuestra fecha de defunción. Y si has hecho algo en tu vida profesional, pues eso, el titulito: profesor, abogado, propietario del restaurante “ Paco's", funcionario. Casi nada. 

Y si eres mujer, ni eso, a veces... Toda una vida de amores y desamores, de risas y llantos, de trabajos y penas, para que te quedes al final en que eres "la viuda de"…¿No cantaba de maravilla esa mujer, no contaba unos cuentos fantásticos, no hacía unos guisos para chuparse los dedos…¡pues ponlo, mujer, ponlo!. 

Venimos al mundo a escribir una novela y nos quedamos, en el ocaso de nuestras horas, con nada: un paréntesis y dos fechas separadas por un guión. ¡Porca miseria!.